Las tierras de máster se habían convertido más bien en los
yermos del meta, en donde solo habitaban cuatro locos que paseaban de la mano
de Ashe, mientras el resto los miraba con repugnancia. Fue por esto que el gran Spooky Sambas decidió dedicar su
tiempo a vivir otras aventuras, dignas de un héroe tan completo como él; y
entre ellas se sentía en su salsa, como Iron Man en un punto limpio.
Desentrañó intrincadas tramas en universos post - apocalípticos,
vistió la piel de un Samurái, participó en carreras inverosímiles… y aquellos
que le jaleaban mientras se desenvolvía por las tierras de Runaterra, le
siguieron también por estos senderos, porque fuera cual fuera el mundo que
habitaba Sambas, seguía siendo el héroe del pueblo.
Y como en toda historia que se precie, surgió entonces el
espacio para tramas secundarias: Ferguita se hacía mayor, casi Don Fergas;
Hirito asumió nuevos retos, lo cual no le impedía seguir siendo la mano derecha
de Spooky; y Facu… bueno, Facu siguió investigando nuevas poses para sus fotos.
Todos ellos y muchos más comenzaban a tomar relevancia en esta gran aventura,
como veremos más adelante, porque en la historia del héroe del pueblo, el
héroe, es el pueblo. Y qué importa que una frase carezca de sentido si suena
así de bien.
