La sala del diamante era un lugar lleno de comodidades, y un
guerrero como Sambas pronto se aburrió allí. Tras dar un par de paseos y mirar
con rencor a la gente que le rodeaba, llamó al tito Pr0jab para que pasara a
recogerlo con su impecable vehículo de época, y así al menos salir de allí con
algo de clase, recuperando parte del orgullo perdido en esta ilíada del
Mercadona. Pr0jab no decepcionó, nunca lo hace, y apareció por allí en una berlina
perfectamente tallada en madera de cedro y tapicería burdeos, conduciéndola él
mismo sobre un caballo tan blanco como la luz, a lomos del cual su siempre
hidratada barba relucía por encima de un poderoso escote que haría palidecer a
Miss Fortune. Pr0jab es así.
Montados en el mismo carro, con Pr0jab a los mandos,
tardaron poco en llegar a las baldías tierras de Máster, en donde solo los
luchadores más curtidos pelean por alcanzar la cima. ¿Y qué hizo nuestro héroe
cuando llegó al lugar más peligroso de todo Runaterra? El bobo, tardó menos de
cinco minutos en ponerse a hacer el bobo.
Cualquiera diría que al llegar a la arena de los dioses tras
un camino lleno de fatalidades, lo lógico y deseable sería prepararse concienzudamente
para los próximos combates, entrenar el cuerpo y la mente, pulir fibra y
estrategias… pero no, a Sambas todo eso le daba igual, porque Sambas sabía que
no necesita mejorar algo que ya es perfecto, así que mientras el resto de guerreros
se ocupaban en fortalecerse, él se puso a jugar con un chavalito que pasaba por
allí, un tal Rxbxn. Probó nuevas técnicas de combate, tan vistosas como
inútiles, e incluso puso en práctica sus dotes adivinatorias, todo lo cual,
como veremos más adelante, no le sirvió de nada. Pero son risas, y eso vale
mucho más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario